El BIG ha demostrado ser una herramienta terapéutica, bien establecida hoy en día, para el tratamiento de la obesidad, al ser más efectivo que el tratamiento solo con dieta.
Al realizar la colocación del balón intragástrico, disminuye la sensación de hambre y aumenta la saciedad.
El éxito del balón intragástrico se debe a que se realiza dentro de un programa multidisciplinar integrado por médicos, psicólogos y nutricionistas que hacen posible que el paciente pueda reconducir sus hábitos alimenticios y cambiar su estilo de vida.
Nuevos modelos de balones intragástricos incluyen una duración de un año del dispositivo implantado, ofreciendo la ventaja de aumentar el tiempo de reeducación dietética con dicho BIG de 12meses.